En tus pequeños logros está la clave del éxito

Puede pasar...

Se dañó el calentador, tuviste que bañarte con agua fría; se te regó el jugo en la camisa que habías reservado justo para hoy, tuviste que usar esa que te encanta pero que nunca te atreves a usar; tu carro no prende, tuviste que tomar el bus; había trancón donde nunca hay, decidiste bajarte y caminar las últimas cuadras; llegaste a la oficina y notaste que se te quedó la agenda, tuviste que hacer memoria y reorganizar tu día… mejor dicho: TE PASÓ DE TODO y ni siquiera ha empezado el día.

Todos hemos tenido un comienzo de día como este. Todo lo que podía salir mal, sale mal y parece que el mundo se confabulara contra nosotros. Pero ¿de verdad son tan malas estas casualidades? Cosas repentinas e inesperadas que cambian nuestra rutina, son cosas que nos incomodan y hasta asustan un poco a veces. Todos tratamos de dar lo mejor de nosotros mismos y hacer las cosas lo mejor que podemos, para lo que hemos construido poco a poco un sistema que nos funciona, con el que llevamos nuestro día a día. Pero

el problema es cuando mantenemos ese sistema demasiado tiempo y en lugar de ayudarnos a hacer las cosas cada vez mejor, nos limita y nos impide crecer y avanzar.

Es como los lunes en la mañana cuando tienes que madrugar y comenzar una nueva semana de trabajo. Suena tu alarma y gruñes deseando poder quedarte en la cama durmiendo más tiempo, pero sabes que tienes que levantarte. Sin embargo, después de pararte de la cama y darte un baño, ya olvidaste el sueño, volver a la cama dejó de estar en tus planes y tienes tu cabeza en todo eso que quieres y planeas hacer hoy. Cuando algo interrumpe o afecta nuestra tranquila comodidad es molesto y desearíamos poder quedarnos cómodos y tranquilos donde estábamos, pero una vez logras ese primer esfuerzo, lo demás va evolucionando.

El problema es que cuando hablamos de ese primer esfuerzo, de hacer un cambio, de dejar nuestra rutina y movernos un poco, siempre imaginamos que tenemos que hacer grandes cosas como casarnos, tener un hijo, crear un negocio o hacer un gran viaje. Todo eso está muy bien, pero ¿qué pasa cuando llevas 2 años de casado, tu hijo ya tiene 3 años o ya ha pasado 1 año desde tu viaje y tu ya creaste otra rutina que se adapta a tu nueva vida y en la que te sientes totalmente cómodo?

En tus pequeños logros está la clave del Éxito - Asesoría de Imagen Lina Díaz

Todos estos grandes gestos y eventos están muy bien y son importantes para marcar hitos en tu vida, momentos que van a marcar una clara línea del tiempo que te impulsó a crecer y evolucionar más que cualquier día ordinario. Pero lo que muchos olvidamos es que,

si bien el éxito está conectado con estos importantes momentos, son todas las cosas pequeñas que haces en esos días ordinarios, las que verdaderamente van a trazar tu camino hacia tus sueños y te van a mantener en él.

Quien, en la mañana tan eventual que mencioné al principio, se bañó con agua fría, probablemente pasó el día con el pelo más sedoso y brillante que otros días; cuando tuvo que cambiarse de camisa, asumió un riesgo que probablemente le significó varios comentarios de aprobación; cuando tomó el bus al trabajo, probablemente descubrió un nuevo restaurante que no había visto antes o vio un cartel de una huelga de la que no se había enterado; cuando se bajó a caminar, ejercitó un poco sus piernas, algo que probablemente no hacía desde hace rato y, finalmente, cuando se dio cuenta de que dejó la agenda, probablemente sintió que el mundo se le caía encima, pero también puede que haya recordado cosas que tenía pendientes y que había olvidado anotar. En todo caso, sin duda empezó su día con una muy divertida anécdota para empezar cualquier conversación.

Todas estas cosas que te pasan sin que las esperes, cambian tu rutina, rompen con todo lo que tienes planeado y te obligan a ver el mundo de otro modo, a hacer cosas a las que no estás acostumbrado o te dan un poco de pereza, a observar detalles que en otro momento pasas por alto, a ejercitar habilidades que normalmente das por sentado o a cambiar cosas que creías que funcionaban pero que en realidad te están impidiendo avanzar. Así que piensa, ¿qué tal si en lugar de esperar a que algo inesperado suceda, te encargas tú mismo de cambiar tu rutina y vivir una aventura a diario?

Piensa entonces en tus grandes metas, piensa en esos grandes gestos o momentos que tienes que vivir para llegar a ellos y ahora piensa en todas las pequeñas acciones que tienes que tomar a diario para lograrlo.

Ponte metas y acciones reales, cosas en las que en serio creas y estés dispuesto a realizar, en lugar de verte enfrentado a desilusiones constantes.

Si quieres bajar 10 kilos y no haces ejercicio ningún día, no te pongas una meta de hacer ejercicio 6 días a la semana, empieza con 3. Si comes muy mal, no decidas eliminar los carbohidratos por completo, empieza por eliminarlos de una comida al día o de un día a la semana. Lo importante es que sean cosas que sepas que puedes cumplir y, una vez lo hagas, podrás crearte metas más grandes.

Pero detente un momento. Presta atención en lo que pensaste justo leyendo ese párrafo y piensa si son cosas que realmente deseas o son cosas que te han vendido. Hay 2 temas importantes antes de crear cualquier plan. El primero es pensar qué significa el éxito para ti. Para mi puede ser casarme, tener hijos, una casa grande, un trabajo estable de oficina, un armario enorme y un perro, pero para ti puede ser estar libre de ataduras, tener un trabajo que te permita viajar, una biblioteca enorme y muchos amigos. Tu éxito no tiene por qué ser el de tu vecino y es ahí donde viene el segundo tema importante: jamás, jamás, jamás te compares.

Cada persona lleva su propio ritmo, su propio proceso y es por eso que es muy perjudicial que midas tu progreso de acuerdo a la definición de éxito de otro.

Así que, cuando tienes claras tus metas, has definido lo que es el éxito para ti, es momento de ponerte manos a la obra. Un solo acto cada día, que incomode tu rutina, que te haga moverte un poco, es un avance que te ayudará a moverte cada vez más, pero lo importante, más que los grandes gestos, es que sigas haciendo esas pequeñas acciones para que te sigas moviendo y logres poco a poco todo lo que te propones. Es por todo esto que es tan importante que no menosprecies todo lo que haces, por pequeño que sea y aprendas a celebrar tus pequeñas victorias, pues son estas las que te estarán ayudando a seguir en ese camino hacia tus sueños, más que cualquier gran gesto o momento importante. Aprende a darte crédito por esas cosas que te implican un esfuerzo adicional y que puede que otros no noten. Recuerda que la única aprobación que necesitas es la tuya propia.

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